Un hombre...

Su tierra...

miércoles, 11 de enero de 2017

Mejores y peores libros leídos este 2016






Más allá del planeta silencioso y Un viaje a Venus, de C.S. Lewis: Dos terceras partes de la Trilogía Cósmica del autor de las crónicas de Narnia. Libros muy interesantes y entretenidos, si no te molesta el nulo apego a la ciencia verdadera en sus descripciones de otros planetas, y el tono indisimuladamente cristiano de la historia.



Cuerpodivino, de Theodore Sturgeon: Muy bueno, muy recomendable, presentándonos una versión del cristianismo que haría que Tolkien y Lewis sufrieran un ataque, aunque en realidad estarían más que de acuerdo con los valores por los que se rige el protagonista del libro. 

La Compañía Negra: la primera crónica, de Glen Cook: El inicio de una estupenda saga que, pese a sus defectos –el autor tienen pánico a las descripciones detalladas, nadie tienen un nombre “normal” y todo el mundo se conoce solo por su apodo, mientras más ridículo mejor, y la magia es demasiado descontrolada y no explican ninguna de sus reglas, todas cosas que quizás para más de alguien sean virtudes y no defectos- es muy recomendable, y un buen ejemplo de cómo la Fantasía Épica adulta, seria, sangrienta y moralmente ambigua no la inventó G.R.R. Martin.



Canción de Hielo y Fuego, de G.R.R. Martin: Al principio no me llamaba la atención pero ahora me he convertido en uno de los muchos adictos de esta saga, al punto que he perdido todo interés en ver la serie de HBO, por muchas cosas que me he enterado de la trama, no soy un fanático que considera que una adaptación al cine o tv debe ser 100% fiel, pero los encargados de la serie han hecho un montón de cambios que no solo no son necesarios y no son un aporte a la historia, sino que de hecho la empeoran y debilitan, eso sin contar las violaciones –ya saben cuales…-, violaciones que no están en los libros sino que además solo están para choquear al público, una pésima forma de volver “adulta” y “cruda” a una serie.  

Saga de Geralt de Rivia, del polaco Andrzej Sapkowski: Muy entretenida serie de libros que nos muestran las aventuras y conflictos del brujo Geralt, un cazador de monstruos, en sus historias que –al menos en los primeros libros- parodian y deconstruyen los cuentos clásicos de hadas y varios otros clichés de la fantasía épica.



Historia Universal de Carl Grimberg: Son varios tomos –más de veinte- y son bastante amenos e informativos, aunque como datan de los años 50 están un tanto desfasados históricamente, además de que su lenguaje a menudo cae en estereotipos étnicos y raciales que hoy en día se considerarían poco serios como mínimo, o derechamente discriminatorios y racistas.  

Yo, robot, de Isaac Asimov: Colección de cuentos sobre, adivinaron, robots, aquellas herramientas que tanto fascinaron a Asimov. Son cuentos que se dedican a explorar las consecuencias, problemas y límites de las Tres Leyes de la Robótica (es una lástima que los robots actuales sean tan primitivos que estas leyes no son necesarias, aunque quizás en el futuro lo sean, o se creen unas similares)

El nombre del mundo es bosque, de Ursula K. Le Guin: Cortito pero muy satisfactorio, una breve novela que es Avatar de James Cameron mucho antes de que a James Cameron se le ocurriera la idea de Avatar.

Peores:

Ninguno en realidad, no que yo recuerde al menos, tal vez fueron tan malos y horribles que decidí borrarlos por completo de mi mente.

sábado, 24 de diciembre de 2016

¡Feliz Navidad a todos!





Y para despertar el espíritu navideño…

¡Fotos de Papas Noeles sacadas del infierno!

 
enhanced-31242-1417417666-12.jpg

sub-buzz-24783-1481756395-3.jpg?resize=6

enhanced-7119-1417461054-5.jpg

sub-buzz-23051-1481756647-1.jpg?resize=6

sub-buzz-23569-1481757722-1.jpg?resize=6
sub-buzz-23474-1481758036-1.jpg


 
enhanced-4617-1417417670-26.jpg

sub-buzz-12547-1481756663-4.jpg?resize=6

enhanced-29933-1417417661-6.jpg

enhanced-3291-1417417661-2.jpg

enhanced-3333-1417461289-6.jpg

enhanced-13814-1417461820-1.jpg

enhanced-16914-1417417687-1.jpg

sub-buzz-23607-1481758600-1.jpg

enhanced-1316-1417417671-4.jpg

sub-buzz-13255-1481758445-4.png



enhanced-29999-1417417710-5.jpg

enhanced-31213-1417417685-4.jpg

enhanced-31974-1417417934-6.jpg


enhanced-29999-1417417910-9.jpg

enhanced-29933-1417417695-10.jpg


domingo, 18 de diciembre de 2016

Una -bélica- historia de Star Wars (reseña de Rogue One)

Autor original



(Sin spoilers)

Una de las quejas más frecuentes –y justificada- sobre la ultima Star Wars es lo mucho que su historia se parecía a la del episodio IV, la primera y clásica, la que lo empezó todo, y muchos esperaban que esta película fuera diferente, y lo es, lo suficiente (aunque también hay quienes dicen que “no se siente lo suficiente como Star Wars” y que es muy distinta, pero esa gente nunca queda satisfecha).

Y es que esta es una historia de guerra, como lo fueron la trilogía original y las precuelas, aunque eso en realidad no se veía mucho y las películas se centraban más en la aventura. En ellas teníamos estupendas batallas espaciales y al menos una estupenda batalla terrestre –y otra en las precuelas que no fue estupenda- pero aquí el ambiente es mucho mas bélico y las batallas mucho mayores y mejores, incluyendo escenas dignas de un film sobre el desembarco en Normandía o sobre la moderna guerra de Irak.

La trama va de planeta en planeta –dando cierta variedad de paisajes, aunque nunca mostrando ambientes verdaderamente extraños y alienígenas- y de batalla en batalla, con un ritmo rápido pero no acelerado, dando espacio y tiempo para conversaciones y para desarrollar los personajes –al menos algunos-. En general es una historia más violenta y oscura que lo habitual en la saga, llena de muertes, aunque el punto entero de este episodio es sobre la esperanza y como mientras haya una oportunidad –y vida- no hay que perderla. Y no podían faltar los momentos de humor, casi todos a cargo del ex-androide imperial con problemas de contención, que se notan a veces demasiado metidos con calzador, casi siempre después de una escena tensa o violenta, para aliviar. Pero no llega a molestar, al menos no demasiado y el personaje en si no es para nada molesto –mientras no fuera jar jar blinks tenía casi todo ganado-.

Uno de sus defectos es que, salvo Jyn y Cassian, el resto de los personajes no tienen mucho desarrollo, en medio de tantas escenas de batalla y tiroteos, y su trasfondo es poco explorado, pero a lo interesantes que podrían ser, pero no son personajes planos y lo que les ocurra termina por importarnos, no es como en Suicide Squad, aquí no hay ningún Slipnok o una Katana.

Y hay cameos, algunos muy esperados y otros sorprendentes, vinculándonos –de mejor forma que el episodio 7- con la saga original y con el buen recuerdo que tuvimos cuando –ya fuera en el cine o en una pantalla de televisión- vimos por primera vez uno de los fenómenos de la cultura pop del siglo XX, y ahora, con la nueva trilogía y películas independientes, de este nuevo siglo.

En resumen, sumando y restando, una muy buena película, muy recomendable.

Pd: ¿Por qué los soldados imperiales siguen usando armaduras? No los protegen de los rayos, y tampoco evitan que sean noqueados a golpes de vara, casi parece un desperdicio de dinero.

(Con spoilers)






 Y si, Rogue One es una mejor película de un suicide squad que la propia Suicide Squad.

Esa escena entre Chirrut Îmwe y Baze Malbus sin duda creara un montón de fanfictions y fanarts, y a muchas fangirls –y fans masculinos- nunca las van a poder convencer de que no eran una pareja gay.

Respecto a los cameos el que más me llamó la atención fue la aparición de esos dos matones que molestaban a Luke en el bar, allá en Tatooine. Y uno se pregunta qué diablos hacían allí, aunque es cierto que todos los planetas desérticos de Star Wars se parecen.

La aparición del gobernador Talkin es bastante rara, está hecha cien por ciento por computadora y su cara y sobre todo sus movimientos tiene una rara cualidad plástica, no del todo natural, lo mismo se puede decir de la aparición de la princesa Leia, pero como es mucho más corta es también menos notorio.

Y Darth Vader nos vuelve a demostrar –y recordar- porque es uno de los villanos favoritos del cine, aquí, en una breve escena, se muestra como la terrorífica fuerza imparable del mal que avasalla a todos con el solo poder de su voluntad, y de la Fuerza.

Por cierto, por alguna extraña razon el shipper Jyn/Krennic (Jynnic) es muy, pero muy popular.


tumblr_oawchs6UTH1vulumco1_500.jpg


tumblr_oc3471msF41vulumco1_500.jpg

tumblr_oc6pwc8wkR1vulumco1_500.jpg


"Espeluznante" se queda corto. Es tan popular como el shipper Rey/Kylo, o Reylo... ni siquiera voy a insinuar que es -como muchos creen- porque sus otras opciones romanticas, mas logicas y sanas son con hombres no blancos.


viernes, 25 de noviembre de 2016

El almohadón de plumas y otros cuentos de Horacio Quiroga



“Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.

—No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada.. . Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.

Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. 

Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.

Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.

—¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.

Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.

—¡Soy yo, Alicia, soy yo!

Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.

Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.”









 

A la deriva.

viernes, 4 de noviembre de 2016

En la murallas de Eryx (o Avatar en el planeta Venus)










Como muchos, me gusto la película Avatar de James Cameron, y como muchos no me sorprendió que los efectos especiales se comieran la trama, eso era algo fácil de suponer. La película en si era una mescla de Pocahontas/el ultimo samurái/Danza con lobos/ect. Hay pocas cosas que sean originales en esa película, pero no solo en cuanto a cine, porque toda su trama puede verse como una adaptación no autorizada de El nombre del mundo es Bosque, de Ursula K. Le Guin.

Aunque podríamos ir mas atrás aun, hasta un breve relato de 1936, por Kenneth J. Sterling (erróneamente este cuento ha sido atribuido a Lovecraf a menudo, cuando es tan alejado de su estilo que seguramente el solo lo revisó), donde hallamos unas cuantas cosas familiares para quien vio el film sobre avatares y na´vis.



En los muros de Eryx


Antes de tratar de descansar voy a redactar estas notas como preparación para el informe que debo realizar. Lo que he encontrado es tan singular, tan contrario a toda experiencia pasada y a toda previsión, que merece una descripción muy cuidadosa. Llegué a la base principal de Venus el 18 de marzo, según el calendario de la Tierra; VI, 9 del calendario del planeta. Tras ser destinado al grupo más nutrido, al mando de Miller, recibí mi equipo - un reloj dispuesto para tener en cuenta la rotación, algo más rápida, de Venus- y efectué el habitual entrenamiento con máscara. M cabo de dos días se me consideró - apto para todo trabajo.

Abandonando la base de la Compañía Cristal en Terra Nova al amanecer del VI, 12, seguí la ruta del sur que Anderson había cartografiado desde el aire. El camino era malo, pues esas junglas acostumbran a ser poco transitables tras un aguacero. Debe de ser la humedad que da a esas lianas y ramas entrelazadas su dureza de cuero; una dureza tan grande que con un machete se necesita casi diez minutos para cortar algunas de ellas. M mediodía todo estaba más seco, y la vegetación adquiría una consistencia blanda y gomosa, de forma que el machete cortaba con mayor facilidad... pero ni aún así podía ir demasiado aprisa. Esas máscaras de oxígeno tipo Carter son demasiado pesadas; y el solo hecho de cargar con uña de ellas deja derrengado a un hombre ordinario. Una máscara Dubois, con un sistema de esponja en lugar de cilindros, suministraría un aire igual de bueno con solo la mitad de peso. El detector de cristales parecía funcionar bien, señalando constantemente en una dirección que verificaba el informe de Anderson. Es curioso cómo funciona ese principio de afinidad... sin esas mentiras de los viejos «palos de zahoríes» de allá en la Tierra. Debía de haber un gran depósito de cristales en un radio de un millar y medio de kilómetros, aunque supongo que esos malditos hombres-lagarto deben de estar vigilando y guardándolo.