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jueves, 9 de febrero de 2017

Veinte cosas que odio de la Fantasía Épica actual




Bueno, no exactamente yo, sino el encargado de la Biblioteca de Korranberg, estupendo blog –lamentablemente ya cerrado- de críticas literarias, quien hace un tiempo escribió las cosas más molestas en los libros actuales de este género.

¿Están de acuerdo con el o no, aunque sea parcialmente?



1. Odio la manía de que ahora todo sean trilogías, heptalogías o infinitologías. ¿Tan difícil es hacer un buen libro único con final cerrado?

100% de acuerdo.

2. Odio que en los libros de fantasía aparezcan canciones. Los autores deberían entender que no es tan guay verlo escrito como lo que ellos piensan dentro de sus cabezas.

Peor aún es cuando aparecen poemas.

3. Estoy cansado de que en los libros de fantasía épica siempre aparezcan las mismas razas; humanos, elfos, orcos y enanos. ¿De verdad no hay imaginación para crear cosas nuevas?

Totalmente de acuerdo, bien podrían dársele características inusuales a los elfos, enanos, etc., de siempre, darles una vuelta de tuerca que les den mayor interés, que no sean lo mismo de siempre –aunque hay quienes los usan porque son ya arquetipos-. Hay también todo un mundo de criaturas mitológicas poco conocidas o poco usadas que puedes emplear sin culpa, o inventarte las tuyas propias.

4. No entiendo que el 95% de los libros de fantasía traigan un mapa. En serio, la mayoría de las veces no es necesario.

Yo en cambio los adoro, más allá de su utilidad, sirven para situarnos, y para interesarnos en ese nuevo mundo que es cada novela de fantasía.

5. Odio que todas las portadas de libros de vampiros sean rojas y negras.

Tienen su razón estética, el rojo simboliza la sangre, lo negro la oscuridad intrínseca referente a los vampiros, incluso cuando brillan al sol.

6. Odio a Cersei Lannister.

Yo no, a mi me da pena, a pesar de ser una perra de marca mayor resentida por haber nacido mujer y no poder optar al poder a causa de su sexo. Y también es incapaz de criar hijos medianamente sanos.

7. ¿Por qué en las novelas de fantasía los personajes siempre comen lo mismo? Pan, queso, carne seca, vino especiado, aguamiel, etc.

Cierto, no recuerdo cuando fue la última vez –o la primera- que alguien comió arroz en una novela de fantasía.

8.
Odio que la Muerte me persiga por las calles de Ankh Morpork.

 Odio que la muerte me persiga, sea donde sea.

9.
Odio que Stephenie Meyer sea millonaria.

Yo no, yo odio que Cristopher Paolini sea multimillonario plagiando Star Wars.

10. Odio que Patrick Rothfuss y George R. R. Martin sean tan jodidamente lentos escribiendo.

11. Odio al elfo oscuro Drizzt Do'Urden y que por su culpa sólo publiquen novelas de Reinos Olvidados en las que salen elfos oscuros.

Odio a los elfos en general.

12.
Odio a Isabella Swan con toda mi alma. ¿Cómo puede una tía tan pesada ser el objeto de deseo de un tipo como Edward Cullen? ¿Cómo puede ser el objeto de deseo de alguien?

Esto se conoce como “síndrome Mary Sue”

13.
Pero mi odio por Bella no es tan grande como el que le tengo a Kristen Stewart y su cara de fumada.

 Si, totalmente insípida, me imagino que por eso tantas chicas se identifican con ella, por lo demasiado común y vulgar.

14.
Me cabrea que Guillermo del Toro haya tenido que abandonar la película de "El Hobbit" :(

A mí también, pero más me cabrea que Pacific Rim 2 no sea dirigida por el, que solo sea el guionista.

15.
Estoy en contra del maltrato que sufren los caballos en la mayoría de novelas de fantasía. Pobres animales, ¡¡¡la de viajes y carreras que se pegan!!!

Si no fuera por las películas basadas en novelas de fantasía, los pobres caballos no tendrían trabajo alguno.

16. Odio que Katniss no sienta por Peeta lo mismo que siente por Cale. Pobre chico. Y odio al Capitolio, por supuesto.

17.
Odio a Lev Grossman por escribir la peor novela de fantasía que he leído en años; Los Magos.

Menos mal que no conoce La lanza rota, de Alberto Rojas.

18.
Odio las novelas en las que las 3/4 partes son batallitas sin sentido (pero esto no hay que tomarlo al pie de la letra, querida Stephenie Meyer).

Totalmente de acuerdo.

19.
Odio la facilidad con que manejan las espadas en las novelas. Por dios, ¡¡¡pero si pesan un quintal!!!.

20. Odio que las editoriales decidan qué hay que leer en cada época; ayer vampiros, hoy ángeles y mañana asesinos. ¿Qué será lo próximo?

En realidad es al revés, no hay que confundir causa con efecto, las editoriales reaccionan en base a lo que el público compra. No digo ninguna novedad al señalar que cuando algo tiene éxito en cualquier ámbito –literatura, cine, televisión, etc.- de inmediato surgen los imitadores, los productos con características similares o los simples plagios. No se trata de que haya un siniestro conclave de sombríos ejecutivos decidiendo lo que se volverá popular los próximos meses, no es asi. Se trata de reuniones siniestras de sombríos ejecutivos viendo lo que en ese momento es popular –a veces sorpresivamente- y decidiendo apostar por productos similares.

Por ejemplo, aunque el subgénero del “romance paranormal” ya existía mucho antes, fue el éxito de crepúsculo –novelas y películas- lo que motivo el auge de numerosas otras novelas que trataban de una chica humana corriente y sin personalidad alguna que se enamoraba de un vampiro/hombre lobo/ángel/demonio/parca/engendro de Cthulhu, llenando las vitrinas de las librerías de clones.





miércoles, 25 de enero de 2017

De los Mercenarios (universo mundo Ibhn)



Un pequeño fragmento de una historia larga que he estado escribiendo sobre el universo compartido de fantasía Ibhn.



Espero que les guste:


(…) Y llegaron hombres desde las tierras del Quirim, desde sus costas escabrosas pobladas de cormoranes de afilados dientes y oasis con palmeras cargadas de dátiles. No eran hombres de raza negra, como uno esperaría tratándose del Quirim, sino hombres de tez morena, sin la piel pálida de los habitantes del norte, o en palabras de Zizifhe, hombres “un par de veranos más oscuros que un kapparime.”

Primero llegaron los jabalineros, pueblo emparentado con los Jinetes de la Serpiente, hombres de talla pequeña y con caballos igualmente pequeños, pero resistentes. Su táctica favorita era asaetear a sus enemigos con las jabalinas, y luego huir, y después regresar para arrojarles más proyectiles.  No usaban armadura alguna y eran inútiles en combate cuerpo a cuerpo contra caballería pesada o infantería, pero eficaces a la hora de perseguir a las tropas que huían y así aumentar el número de bajas. Solo vinieron unos doscientos con el doble de caballos, pero con promesas de que más llegarían a fines del próximo mes.

[Imagen: batalla-de-cannas-carga-de-los-numidas.png]

Luego estaban los honderos de Kasgjosh, unos cuatrocientos, quienes llegaron con su peculiar dios, llamado Kammu el No-nato, un repulsivo feto momificado guardado en una urna de jade con asas de plata. Según ellos era el hijo de un dios y una mortal, abortado por las intrigas de un demonio.

Ellos querían como pago, además de oro, mujeres, porque en sus áridas costas escaseaban las esposas.

Cesarius hizo algunas vagas promesas al respecto, pero la verdad es que no veía mucha utilidad en una honda, él prefería arqueros y ballesteros, pero ellos pronto le demostraron lo equivocado que estaba. Habían sorprendido a uno de los suyos robando a sus compañeros y decidieron castigarlo en público, sirviendo además como advertencia a cualquier otro que se viera tentado por la codicia.

Lo amarraron a un árbol a orillas del rio y a diez pasos de él tres tiradores empezaron a girar sus hondas. Usaban bolas de plomo como proyectiles, todas del mismo tamaño y peso, aunque en caso de necesidad cualquier piedra recogida del suelo serviría. Una de las bolas dio contra la rodilla del ladrón y la rompió haciendo saltar la sangre, piel y astillas de hueso.

—Veo que vuestras bolas son en verdad peligrosas —le comentó Cesarius al líder de los honderos, un viejo gordo y feo llamado Mukmuk Caraplana— Por cierto, vaya manera más eficiente de mantener la disciplina.

Mukmuk le sonrió, revelando que le faltaban casi todos los dientes, también le faltaba la nariz o casi, ya que la tenía terriblemente aplastada, quizás recibiera algún mazazo años atrás, o un hondazo.

—A este lo sorprendimos robando por tercera vez, los dioses aman el perdón, pero quien abusa de ese perdón y no aprende, se burla de los propios dioses… Ahora aprenderá la lección.

Sin duda la había aprendido, sus gritos eran aterradores, dolía el escucharlo, y no solo en los oídos. Los proyectiles seguían llegando, rompiendo costillas, volando dientes y dejando marcas amoratadas en la piel. Cesarius se enteró de que muchas de esas bolas de plomo tenían talladas, en la vieja escritura cuneiforme del Quirim, frases irónicas como “idiota”, “me lo merezco”, ”cornudo” y similares, que quedaban marcadas en la piel, agregando humillación al dolor y la muerte.

El espectáculo terminó cuando una bola dio en la frente del condenado con un crujido escalofriante. Cesarius se imagino que ese último proyectil tenia grabada la palabra “muérete” en el.

miércoles, 11 de enero de 2017

Mejores y peores libros leídos este 2016






Más allá del planeta silencioso y Un viaje a Venus, de C.S. Lewis: Dos terceras partes de la Trilogía Cósmica del autor de las crónicas de Narnia. Libros muy interesantes y entretenidos, si no te molesta el nulo apego a la ciencia verdadera en sus descripciones de otros planetas, y el tono indisimuladamente cristiano de la historia.



Cuerpodivino, de Theodore Sturgeon: Muy bueno, muy recomendable, presentándonos una versión del cristianismo que haría que Tolkien y Lewis sufrieran un ataque, aunque en realidad estarían más que de acuerdo con los valores por los que se rige el protagonista del libro. 

La Compañía Negra: la primera crónica, de Glen Cook: El inicio de una estupenda saga que, pese a sus defectos –el autor tienen pánico a las descripciones detalladas, nadie tienen un nombre “normal” y todo el mundo se conoce solo por su apodo, mientras más ridículo mejor, y la magia es demasiado descontrolada y no explican ninguna de sus reglas, todas cosas que quizás para más de alguien sean virtudes y no defectos- es muy recomendable, y un buen ejemplo de cómo la Fantasía Épica adulta, seria, sangrienta y moralmente ambigua no la inventó G.R.R. Martin.



Canción de Hielo y Fuego, de G.R.R. Martin: Al principio no me llamaba la atención pero ahora me he convertido en uno de los muchos adictos de esta saga, al punto que he perdido todo interés en ver la serie de HBO, por muchas cosas que me he enterado de la trama, no soy un fanático que considera que una adaptación al cine o tv debe ser 100% fiel, pero los encargados de la serie han hecho un montón de cambios que no solo no son necesarios y no son un aporte a la historia, sino que de hecho la empeoran y debilitan, eso sin contar las violaciones –ya saben cuales…-, violaciones que no están en los libros sino que además solo están para choquear al público, una pésima forma de volver “adulta” y “cruda” a una serie.  

Saga de Geralt de Rivia, del polaco Andrzej Sapkowski: Muy entretenida serie de libros que nos muestran las aventuras y conflictos del brujo Geralt, un cazador de monstruos, en sus historias que –al menos en los primeros libros- parodian y deconstruyen los cuentos clásicos de hadas y varios otros clichés de la fantasía épica.



Historia Universal de Carl Grimberg: Son varios tomos –más de veinte- y son bastante amenos e informativos, aunque como datan de los años 50 están un tanto desfasados históricamente, además de que su lenguaje a menudo cae en estereotipos étnicos y raciales que hoy en día se considerarían poco serios como mínimo, o derechamente discriminatorios y racistas.  

Yo, robot, de Isaac Asimov: Colección de cuentos sobre, adivinaron, robots, aquellas herramientas que tanto fascinaron a Asimov. Son cuentos que se dedican a explorar las consecuencias, problemas y límites de las Tres Leyes de la Robótica (es una lástima que los robots actuales sean tan primitivos que estas leyes no son necesarias, aunque quizás en el futuro lo sean, o se creen unas similares)

El nombre del mundo es bosque, de Ursula K. Le Guin: Cortito pero muy satisfactorio, una breve novela que es Avatar de James Cameron mucho antes de que a James Cameron se le ocurriera la idea de Avatar.

Peores:

Ninguno en realidad, no que yo recuerde al menos, tal vez fueron tan malos y horribles que decidí borrarlos por completo de mi mente.

sábado, 24 de diciembre de 2016

¡Feliz Navidad a todos!





Y para despertar el espíritu navideño…

¡Fotos de Papas Noeles sacadas del infierno!

 
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