Un hombre...

Su tierra...

lunes, 22 de agosto de 2016

Lo que pasaria si todo lo que saliera en la Internet fuera verdad

Gracias al internet, la humanidad ahora goza de incontables rumores, historias de terror, cosas inexplicables, teorías conspirativas, etc.

Y es que cualquiera puede iniciar una historia viral, con algo de creatividad.

A continuación les presento una tira cómica del sitio Bouletcorp, que muestra lo que sucedería si creyeras en todo lo que ves en Internet.


 

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miércoles, 10 de agosto de 2016

Nuevo blog: Mapas de mundos inexistentes





Motivado por mi gusto por los mapas inventados por diversos autores para situar en ellos sus tierras de fantasía, he creado el siguiente blog, para dar a conocer mis mapas favoritos y que ustedes también los disfruten. Se aceptan recomendaciones –sobre mapas que no conozca, no sobre el diseño o color del fondo del blog, eso no-. ¡Que lo disfruten! 


miércoles, 20 de julio de 2016

Vi "Cazafantasmas" version femenina y por su culpa perdi mi pene



Es broma, mi "Big boy", sigue entero, con sus 23 centimetros intactos, gracias por preguntar.



Mi critica sin spoilers:

Como todos sabrán –o al menos todos los que visitan sitios de cine y la sección de comentarios de youtube- esta ha sido una película bastante controversial, con mucha gente molesta o insatisfecha por el mero hecho de existir, por ser un remake en vez de una secuela directa, etc., o por tener un elenco totalmente femenino. Con uno de los tráilers más odiados de la historia de youtube, se ha argumentado que el rechazo que provoca es por simple machismo, algo que no se puede descartar por completo, pero tampoco se puede reducir a simplemente eso, no ayudan mucho por ejemplo tráilers nada atractivos ni graciosos. Por otro lado remakes de clásicos ochenteros como Desafío Total, Conan el Bárbaro o Robocop nunca atrajeron tanta negatividad ni fueron tan odiados antes de su estreno.

Y es una lástima porque en realidad la película no es mala, no es el aborto infame que muchos esperaban, es graciosa, de ritmo rápido y ágil y tiene buenas ideas. No vale la pena quejarse de que es un remake innecesario, esta película se hizo y ya está, aunque soy de los que hubieran preferido que fuera una secuela con los actores originales como mentores del nuevo equipo de atrapafantasmas, en vez de aparecer en cameos simbólicos* (simbólicos en más de un sentido) e irrelevantes, sin contar los muchos, muchos guiños a las películas originales, casi como para hacer un juego de beber.

Tiene defectos obviamente, la trama general es muy parecida a la “Cazafantasmas” original, aunque no llega al nivel de descaro de Star Wars 7, no todos los chistes funcionan, para algunos tiene demasiado humor sexual y de baño (aunque el original también tenía mucho de eso), no todos los personajes funcionan, aunque tienen bastante química entre ellos, el mejor es de la rubia ingeniero, es el más divertido y la actriz es quien más lo disfruta, y se nota, el del secretario rubio tonto –una versión del sexo contrario al típico estereotipo de la rubia tonta y sexy- funciona solo a medias. El villano es bastante pálido y nada carismático, con una motivación patética y endeble (yo siempre preferí Vigo el Carpato al dios sumerio andrógino de la primera película).

Aunque quizás el peor personaje sea el de ”Patty”, ya desde el primer tráiler hubo quejas al respecto, y es que es un estereotipo de “mujer negra descarada” bastante aburrido y cliché, que muchos consideran ofensivo por ser precisamente un estereotipo que es la versión femenina del típico “negro gracioso”, que solo demuestra lo perezoso y descuidado que es Hollywood a la hora de escribir personajes de color. Ninguno de los otros miembros del equipo es tan estereotipado y nuevamente el único personaje negro sigue siendo el único que no es científico, su gracia es que “conoce la ciudad” en el sentido de que conoce la historia y sabe de las cosas raras y sobrenaturales que ocurrieron en tal o cual edificio, pero en realidad su supuesto conocimiento no es un real aporte y apenas tienen relevancia en la película, además de que no es gracioso y pese a todo el esfuerzo de la actriz en realidad es bastante irritante.

Por último, para quienes las películas y la serie animada fueron parte de nuestra infancia, ver a los protagonistas originales y la edad que tienen produce una sensación extraña, similar la que produce la aparición de Han Solo y Leia en la última Star Wars, como un recordatorio de la fugacidad de la vida, y etc. Pero también, al menos en la función a la que asistí, vi muchos niños, niños que posiblemente no han visto las películas originales, o la serie animada, niños para quienes Star Wars es la historia de Finn, Rey y el emo de Kylo Ren, niños para quienes los cazafantasmas no serán Winston, Peter o Egon, sino estas señoras de mediana edad disparando láseres de protones, y eso molestara a muchos.

 


Spoiler:

*De los cameos –curiosamente el que más me gustó, porque no me lo esperaba, fue el de Janine, la secretaria- el de Bill Murray como un experto escéptico y desmitificador que muere por pedir que le muestren un fantasma recién capturado, es, quizás, el mas simbólico de todos, quizás sea algo accidental pero uno puede interpretarlo como que el pasado es pasado, que está muerto y el futuro le pertenece a las chicas, a estas chicas de mediana edad.

martes, 12 de julio de 2016

El diccionario del Diablo, de Ambroce Bierce



Aborígenes, s. Seres de escaso mérito que entorpecen el suelo de un país recién descubierto. Pronto dejan de entorpecer; entonces, fertilizan.

Abrupto, adj. Repentino, sin ceremonia, como la llegada de un cañonazo y la partida del soldado a quien está dirigido. El doctor Samuel Johnson, refiriéndose a las ideas de otro autor, dijo hermosamente que estaban "concatenadas sin abrupción".

Abstemio, s. Persona de carácter débil, que cede a la tentación de negarse un placer. Abstemio total es el que se abstiene de todo, menos de la abstención; en especial, se abstiene de no meterse en los asuntos ajenos.

Absurdo, s. Declaración de fe en manifiesta contradicción con nuestra opiniones. Adj. Cada uno de los reproches que se hacen a este excelente diccionario.

Aburrido, adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.

Adagio, s. Sabiduría deshuesada para dentaduras débiles.

Adherente, s. Secuaz que todavía no ha obtenido lo que esperaba. 

Agitador, s. Estadista que sacude los frutales del vecino... para desalojar a los gusanos.

Aire, s. Sustancia nutritiva con que la generosa Providencia engorda a los pobres.

Alá, s. El Supremo Ser Mahometano por oposición al Supremo Ser Cristiano, Judío, etc.

Alba, s. Momento en que los hombres razonables se van a la cama. Algunos ancianos prefieren levantarse a esa hora, darse una ducha fría, realizar una larga caminata con el estómago vacío y mortificar su carne de otros modos parecidos. Después orgullosamente atribuyen a esas prácticas su robusta salud y su longevidad; cuando lo cierto es que son viejos y vigorosos no a causa de sus costumbres sino a pesar de ellas. Si las personas robustas son las únicas que siguen esta norma es porque las demás murieron al ensayarla.

Alianza, s. En política internacional la unión de dos ladrones cada uno de los cuales ha metido tanto la mano en el bolsillo del otro que no pueden separarse para robar a un tercero.

Antiamericano, adj. Perverso, intolerable, pagano.

Antipatía, s. Sentimiento que nos inspira el amigo de un amigo.

Año, s. Período de trescientos sesenta y cinco desengaños.

Apetito, s. Instinto previsor implantado por la Providencia como solución al problema laboral.

Batalla, s. Método de desatar con los dientes un nudo político que no pudo desatarse con la lengua.

Bebé, s. Ser deforme, sin edad, sexo ni condición definidos, notable principalmente por la violencia de las simpatías y antipatías que provoca en los demás, y desprovisto él mismo de sentimientos o emociones.

Beber, v. t. e. i. Echar un trago, ponerse en curda, chupar, empinar el codo, mamarse, embriagarse. El individuo que se da a la bebida es mal visto, pero las naciones bebedoras ocupan la vanguardia de la civilización y el poder. Enfrentados con los cristianos, que beben mucho, los abstemios mahometanos se derrumban como el pasto frente a la guadaña. En la India cien mil británicos comedores de carne y chupadores de brandy con soda subyugan a doscientos cincuenta millones de abstemios vegetarianos de la misma raza aria. ¡Y con cuánta gallardía el norteamericano bebedor de whisky desalojó al moderado español de sus posesiones! Desde la época en que los piratas nórdicos asolaron las costas de Europa occidental y durmieron, borrachos, en cada puerto conquistado, ha sido lo mismo: en todas partes las naciones que toman demasiado pelean bien, aunque no las acompañe la justicia.

Belladona, s. En italiano, hermosa mujer; en inglés, veneno mortal. Notable ejemplo de la identidad esencial de ambos idiomas.

Boda, s. Ceremonia por la que dos personas se proponen convertirse en una, una se propone convertirse en nada, y nada se propone volverse soportable.

Boticario, s. Cómplice del médico, benefactor del sepulturero, proveedor de los gusanos del cementerio.

Blog, s. Lo malo de los blogs es que cualquier idiota puede tener el suyo, lo bueno de los blogs es que cualquier idiota puede tener el suyo.

Bruja, s. (1) Mujer fea y repulsiva en perversa alianza con el demonio. (2) Muchacha joven y hermosa, en perversa alianza con el demonio. 

Deliberación, s. Acto de examinar el propio pan para saber de qué lado tiene manteca.

Dentista, s. Prestidigitador que nos pone una clase de metal en la boca y nos saca otra clase de metal del bolsillo.

Desgracia, s. Enfermedad que se contrae al exponerse a la prosperidad de un amigo.

Desmemoria, s. Don que otorga Dios a los deudores, para compensarlos por su falta de conciencia.
Desobedecer, s. Celebrar con una ceremonia apropiada la madurez de una orden.

Desprecio, s. Sentimiento que experimenta un hombre prudente ante un enemigo demasiado temible para hacerle frente sin peligro.

Destino, s. Justificación del crimen de un tirano; pretexto del fracaso de un imbécil.

Detener, v. t. Arrestar a alguien acusado de conducta insólita. "Dios hizo el mundo en seis días y se detuvo el séptimo" (Versión No Autorizada de la Biblia) 

Devoción, s. Reverencia por el Ser Supremo basada en su presunta semejanza con el hombre.

Deuda, s. Ingenioso sustituto de la cadena y el látigo del negrero.

Diafragma, s. Tabique muscular que separa los trastornos del tórax de los trastornos intestinales.
Diana, s. Señal que se da a los soldados dormidos para que dejen de soñar con campos de batalla, se levanten y pongan en fila las narices para ver si falta alguna.

Diario íntimo, s. Registro cotidiano de aquellos episodios de la vida que uno puede contarse a si mismo sin sonrojo.

Diccionario, s. Perverso artificio literario que paraliza el crecimiento de una lengua además de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra útil.



Ambrose Gwinett Bierce (1842-1914?), escritor satírico y periodista estadounidense, nacido en Meigs County (Ohio). Prestó sus servicios en el ejército de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense (1861-1865) y dirigió una expedición militar al oeste. Bierce se estableció en San Francisco, donde escribió breves e ingeniosos artículos políticos y una columna para el periódico News-Letter. Alrededor de 1868 se convirtió en su editor. En 1872 se trasladó a Londres. Bajo el seudónimo de Dod Grile, escribió corrosivos artículos y relatos para las revistas Fun y Figaro, que posteriormente se publicaron en la recopilación titulada Telarañas de una calavera vacía (1874).




Ambrose Bierse posando junto a su mejor amigo, ah, y junto a una calavera también.

martes, 21 de junio de 2016

¿Quién esta ahí?, de John W. Campbell




¿Quien esta ahí? –también lo pueden encontrar como ¿Quién va ahí? O ¿Quién jo**** está ahí?- es una estupenda novela corta de John W. Campbell, un clásico de la ciencia-ficción publicado en 1938, que no ha envejecido nada mal y que ha sido adaptada al cine en dos ocasiones, como El enigma de otro mundo (1951) y The Thing de John Carpenter (1981), siendo esta segunda adaptación mucho más fiel al original que la película más antigua.   

-Hasta ahora, lo único de contagioso que a su entender causó ese ser fueron los sueños. Llegaré a admitirlo.

Una sonrisa traviesa y algo perversa iluminó el rostro cubierto de cicatrices del hombrecillo.

-También yo lo tuve. Eso es. Ese ser contagia sueños. Sin duda, una enfermedad peligrosísima.

“En cuanto a sus demás cosas, ustedes tienen una idea lamentablemente errónea sobre los virus. En primer lugar, nadie ha demostrado que la teoría de la enzima-molécula, y sólo eso, los explique. Y en segundo lugar, cuando ustedes contraigan la enfermedad del tabaco o la herrumbre del trigo, avísenme. Una planta de trigo está mucho más cerca de la química del cuerpo de ustedes que este ser de otro mundo.

“Y la hidrofobia de ustedes es limitada, rigurosamente limitada. Ustedes no pueden contagiársela de una planta de trigo o un pez... Aunque éste es un descendiente colateral de un ascendiente común de ustedes, ni contagiársela a ellos. Un ascendiente de éste, Norris, no es.

Blair señaló con la cabeza el bulto envuelto en lona embreada que se hallaba sobre la mesa.
-Bueno, deshiele ese maldito ser en un tubo de formalina, si hace falta. He insinuado que...

-Y yo he dicho que eso no tendría sentido. No se puede transigir. ¿Por qué han venido aquí usted y el comandante Garry a estudiar el magnetismo? ¿Por qué no se conformaron con quedarse en su país? Hay bastante fuerza magnética en Nueva York. Me sería tan imposible estudiar la vida que tuvo en otros tiempos este ser, basándome en una muestra conservada en formalina, como a ustedes obtener la información que querían en Nueva York Y... ¡si a ésa se la trata así, nunca, en tiempos futuros, podrá haber un facsímil!

La raza de la cual proviene debió de desaparecer durante los veinte millones de años que se pasó congelado, de modo que aunque proviniera de Marte, nunca encontraríamos nada semejante.
Y... la nave ha desaparecido.

“Sólo se puede hacer una cosa... y es lo mejor. Hay que deshelar eso lenta y cuidadosamente, y no en formalina.

El comandante Garry volvió a adelantarse y Norris retrocedió, murmurando con enojo:

-Creo que Blair tiene razón, caballeros. ¿Qué opinan ustedes?

-Nos parece conveniente, en mi opinión... Sólo que quizás él deba vigilarlo mientras se deshiela.
Y sonrió lastimeramente, apartándose un mechón del color de la cereza madura caído sobre su frente.

-Buena idea, en realidad... si él se queda velando junto a su hermano cadáver.

Ansiosamente, Blair estaba desatando las cuerdas. Un solo tirón de la lona embreada y dejó al descubierto aquel ser. El hielo se había derretido un poco con el calor de la habitación y era límpido y azul como un buen cristal grueso. Brillaba, húmedo y bruñido, bajo la áspera luz del globo de vidrio sin pantalla que pendía de arriba, en el techo.

Todos se tornaron repentinamente rígidos. Aquello estaba boca arriba sobre las rústicas y grasientas tablas de la mesa. El roto mango del hacha de bronce para hielo estaba sepultado en el extraño cráneo. Los tres ojos frenéticos, llenos de odio, brillaban con un fuego vivo, relucientes como sangre recién derramada, desde un rostro enmarcado por un nido repulsivo de gusanos que se retorcían, de azules y móviles gusanos que se arrastraban donde debía crecer el pelo...




 

lunes, 6 de junio de 2016

Robert Bloch, un grito en la ducha





Un interesante artículo sobre el autor de Psicosis, y miembro del Círculo de Lovecraft.

La vida y la obra del célebre autor de Psicosis

Por Armando Boix

Una mujer desnuda bajo la ducha. Una sombra tras las cortinas. Un cuchillo. El grito. El cuchillo baja una y otra vez... La sangre se escurre lentamente por el desagüe.

Nadie olvida la célebre secuencia de Psicosis, en la que la aparente protagonista es asesinada a los pocos minutos por un travestido Norman Bates.

La perdurabilidad de la película de Hitchcock ha llegado a convertirse en una losa sobre el autor de la novela original, Robert Bloch, creador de una obra mucho más amplia y que, desde su estreno, ha visto impuesta en sus portadas la cansina coletilla de «por el autor de Psicosis», aunque no fuera esta historia de ningún modo el inicio de su carrera como escritor, ni siquiera la primera vez en que se ocupaba de la figura del asesino enfermo (algunos malintencionados cuestionarán la celebridad de Bloch recordando el conocido principio cinematográfico según el cual raramente una gran novela consigue una traducción afortunada a la pantalla, mientras son multitud las buenas películas basadas en novelas vulgares).
Robert Bloch, nacido en Chicago el 5 de abril de 1917, publicó su primer relato, Lilies, en 1934 en la revista amateur Marvel Tales, y su primera venta profesional fue ese mismo año para Weird Tales, con The Secret In The Tomb, aunque aparecería impresa en primer lugar una historia posterior, The Feast in the Abbey. El joven Bloch era un entusiasta atraído por los temas fantásticos desde que, a la edad de nueve años, contemplara a Lon Chaney interpretar la versión muda de Phantom of the Opera. Este feliz descubrimiento se vería reforzado pronto con la lectura de Edgar Allan Poe y la revista Weird Tales, en especial de las poderosas fantasías de H. P. Lovecraft, con el que empezó a cartearse siendo todavía un adolescente.

Era inevitable que el novel escritor resultara deslumbrado por el maestro y muy pronto fue absorbido en el llamado Círculo de Lovecraft. A la manera de August Derleth, Clark Ashton Smith y Frank Belknap Long, contribuyó a los Mitos de Cthulhu con un nuevo libro maldito, De Vermis Mysteriis, de Ludvig Prinn, y narraciones como The Faceless God (1936), The Dark Demon (1936) o la tardía e interesante (por su redacción como diario infantil) Notebook Found In A Deserd House (1951). De cualquier forma, sus relatos más recordados del ciclo son, hoy en día, los que protagonizaron un curioso juego literario con el mismo Lovecraft.

En 1935 Robert Bloch publicó en Weird Tales la historia The Shambler from the Stars, donde un místico de Providence, fácilmente identificable como Lovecraft, tiene un horrible final tras recitar imprudentemente un pasaje de De Vermis Mysteriis. Antes de ofrecer el relato a la revista, Bloch había tomado la precaución de solicitar el permiso de Lovecraft para matarle, a lo que éste accedió con muy pocos reparos, incluso por escrito:

A quien corresponda:
Certifico que Robert Bloch (...) queda plenamente autorizado para retratar, matar, aniquilar, desintegrar, transfigurar, metamorfosear o bien maltratar al abajo firmante en el cuento titulado The Shambler from the Stars.




Pese a esta autorización, Lovecraft no dudó en replicar a Bloch haciéndole, a su vez, víctima de otra criatura sobrenatural, bajo la trasparente identidad del escritor de relatos de terror Robert Blake. Eso sucedía en The Haunter of the Dark, publicado por Weird Tales en diciembre de 1936. Ya muerto el maestro, y como homenaje, Robert Bloch cerró este intercambio de truculentas imaginaciones con el relato The Shadow From The Steeple (1950). En esta ocasión Lovecraft ya aparece como tal, imbricado en la narración como amigo del fallecido Robert Blake y cronista de su muerte.

Tras la desaparición o abandono de sus autores más carismáticos (H.P. Lovecraft, Robert E. Howard y Clark Ashton Smith), Weird Tales entró en una lenta pero imparable decadencia y Bloch empezó a explorar otros géneros y mercados. Ya en 1936 había escrito sus primeros guiones radiofónicos para los cómicos Roy Atwel y la pareja Stoopnagle y Budd. Más tarde, en 1944, adaptó treinta y nueve de sus historias para el programa Stay Tuned for Terror. También, como Kuttner, Long o Bradbury, que empezaron a escribir profesionalmente con relatos macabros para Weird Tales, se sintió tentado de probar el joven y vital género de la ciencia-ficción; pero, al contrario que alguno de los citados, no le llevaría a abandonar su primer amor, la literatura de terror, que siempre mantendría el protagonismo dentro de su producción.

Su primer relato de ciencia-ficción fue Secret of the Observatory, aparecido en Amazing Stories en el número de agosto de 1938. A éste le seguirían muchos otros, notables en ocasiones, como son It Happened Tomorrow (1943), Almost Human (1943), The Past Master (1955) o The Learning Maze (1974). La ciencia-ficción de Robert Bloch entraría en la vertiente más soft del género, en parte debido a la escasa formación científica de Bloch, en parte por ser mayor su interés por la exploración psicológica de los personajes que por la especulación. Curiosamente, pese a ser un escritor relacionado muy tangencialmente con la ciencia-ficción, Robert Bloch recibiría uno de los primeros Premios Hugo, el correspondiente a relato en 1959, por That Hell-Bound Train, eso sí, por una fantasía.

El salto de las páginas de las revistas pulp a los libros se produjo en 1945, con The Opener of the Way, una antología de relatos de Arkham House, la editorial que August Derleth y Donald Wandrei crearon inicialmente para publicar la obra de Lovecraft. Su primera novela llegaría dos años más tarde, pero su argumento andaría lejos de las fantasías sobrenaturales de su época en Weird Tales, y no sólo en su tema, sino también en su estilo, lacónico y moderno frente al anterior amaneramiento lovecraftiano. The Scarf (1947) trata sobre las andanzas de un estrangulador psicópata, narradas (insólitamente) en primera persona, con un asesino atormentado al que no le faltan paralelismos con el futuro Norman Bates.

Años tardaría en volver a publicar una novela, pero cuando lo hizo en 1954 no ofrecería una sólo, sino tres. La primera, Spiderweb, es una historia de misterio no muy afortunada, en la que se nos narra cómo un actor se convierte en títere de un inteligente y maquiavélico villano, el profesor Hermann; las otras dos, Kiddnaper y The Will to Kill, recobran al asesino psicópata como personaje central, prólogos a lo que sería la posterior y más conocida Psycho (1959).

No es necesario mencionar el argumento de Psycho (incorrectamente traducida como Psicosis en España), que todo el mundo recuerda. Para él, Robert Bloch se inspiró muy libremente en la historia real de uno de los más terribles asesinos en serie de este siglo, Ed Gein, el caníbal de Wisconsin, que también serviría de base para la truculenta película La Matanza de Texas.

Hitchcock, que llevó la obra a la pantalla en 1960, jamás dedicó a la novela original comentarios demasiado favorables, asegurando que lo único que le había atraído de ella era la escena del asesinato en la ducha y tachándola de vergonzosamente trucada. Lo cierto es que Bloch no es muy honrado con el lector y no escribe con la necesaria ambigüedad para resultar verosímil que Norman y su madre sean una sola persona; aunque argumentalmente la película sigue con bastante fidelidad la historia, tal y como fue imaginada por su autor, y muchos de sus méritos hay que atribuirlos por igual a la soberbia imaginación visual de Hitchcock y a la inventiva de Robert Bloch, a pesar de que el primero intentara acaparar toda la gloria, tal y como manifestó en su entrevista a Truffaut: "En Psicosis el argumento me importa poco, los personajes, lo mismo; lo que importa es la fusión de las secuencias, la fotografía, la banda sonora y todo lo que, siendo puramente técnico, puede hacer gritar al público. Al público no le intriga el mensaje, ni le conmueve una gran interpretación. Lo que le emociona es el cine puro".

Sea como fuere, a raíz del tremendo éxito comercial de la película los productores se sintieron atraídos por el trabajo de Bloch, hasta ese momento un simple autor de novelas de misterio como otros cientos, y que sólo recientemente se había trasladado a Hollywood para trabajar como guionista de televisión. La década de los 60 la dedicará, por tanto, a escribir casi en exclusiva para la pantalla, empezando por un remake de El Gabinete del Dr. Caligari, para la 20th Century Fox, y llegando, incluso, a la hoy serie de culto Star Trek (para la curiosidad de los trekkies, Robert Bloch es el autor de los episodios What Are Little Girls Made Of? (1966), Catspaw (1967), Wolf in the Fold (1967)), además de un buen número de películas producidas por Amicus (la rival británica de la Hammer) en las que se adaptaron algunos de sus relatos, como son The Deadly Bees (1966), Torture Garden (1967), The House That Dripped Blood (1970) o Asylum (1972).

Los cuentos de Bloch, breves y con final sorpresa, resultaban ideales para las películas de episodios típicas de Amicus y algunas excelentes series de televisión con las que colaboró en esos años, como Night Gallery o Alfred Hitchcock. Sin embargo, ese estilo de terror pasó de moda en los setenta, cuando películas como The Exorcist (1973) o The Omen (1976) y las novelas de Stephen King revitalizaron un género aletargado durante mucho tiempo, modernizándolo.

Robert Bloch vio como su, hasta entonces, apretada agenda se aligeraba y casi no se le encargaban guiones, salvo para unos pocos telefilmes. Volvió a la literatura impresa, a la que se había dedicado muy esporádicamente en los años anteriores y sólo con historias breves para revistas, aunque nunca dejaron de publicarse sus libros, generalmente antologías con material antiguo. Sin abandonar su marca de fábrica, el psicópata, intentó aportar algo nuevo en su producción escribiendo en 1974 American Gothic. Contra lo usual en él, acostumbrado a situar sus historias en ambientes contemporáneos, en esta obra la acción transcurre en 1893 y su argumento se acerca más a las historias de suspense gótico estilo Victoria Holt, con damas en apuros y mansiones lóbregas, que a la novela de terror de moda en esos momentos (Carrie, de Stephen King, se publicaría ese mismo año).

Pese a su empeño en continuar escribiendo, el tiempo de Robert Bloch había pasado. En los años '80 se hace patente la decadencia de su narrativa, que pierde frescura en la búsqueda de un éxito comercial que no llega. Ejemplos serían su patética novelización de la película The Twilight Zone (1982); Psicosis II, con la que Bloch pretendía adelantarse al proyecto hollywoodiense de filmar una secuela de la película, aunque al final los productores la realizaron sin tomar en consideración esta novela a la hora de escribir el guión; The Night of the Ripper (1984), nueva incursión en el personaje de Jack el Destripador, desafortunada por su forzada e inverosímil conclusión, y más comparando con los buenos resultados que el famoso asesino le había reportado en relatos como Your's Truly, Jack The Ripper o A Toy For Juliette (incluida en las Dangerous Visions (1967), de Harlan Ellison, lo cual no deja de resultar curioso tratándose de una antología pretendidamente joven y revolucionaria, y siendo Robert Bloch una escritor de la vieja guardia); o The Jekyll Legacy (1990), la pretenciosa intención de continuar una novela redonda e intachable como The Strange Case of Dr. Jeckyll and Mr. Hyde (1886), de Robert Louis Stevenson, en la colaboración con Andre Norton.

De todos los pastiches escritos en el último tramo de su carrera, el que a mí, por mis gustos personales, me resulta más simpático es Strange Eons (1978), un retorno al universo de Lovecraft lleno de guiños para el conocedor de su obra, y en cuyo último capítulo se nos muestra el tan postergado retorno de un Cthulhu triunfante a la Tierra. No es, sin embargo, el último libro lovecraftiano de Robert Bloch. En 1981 Zebra publica Mysteries of the Worm, colección completa de los relatos de los Mitos de Cthulhu escritos por Robert Bloch durante toda su carrera, bastante más recomendables que los de otros epígonos, como August Derleth.

Robert Bloch murió de cáncer en 1994, tras permitirse un último rasgo de humor, él que siempre lo tuvo tan negro: escribir un artículo para la revista Omni donde, como quien avisa a los amigos de su boda, anunciaba con absoluta naturalidad el paso que la naturaleza iba a obligarle a dar en breve.

Injustamente, creo, su fallecimiento apenas suscitó comentarios entre los aficionados a la literatura fantástica (al menos en España) y hoy es un autor con muy pocos lectores. Para justificarlo debemos reconocer que la obra de Robert Bloch tiene sus debilidades, por lo que no se le valora todo lo que su larga carrera merecería. Por un lado sus relatos cortos recurren con demasiada insistencia al truco del impacto final, pareciendo chistes alargados, mientras que sus novelas se han decantado más hacia el thriller policíaco. También ha influido que se concentrara durante muchos años en el mundo del guión radiofónico, televisivo y cinematográfico, siendo su producción impresa bastante irregular, mezclándose lo excelente con la más soberana tontería.

Pero Bloch es historia y merece que le reservemos un rincón en nuestra memoria, aunque sea sólo por ese magnífico regalo para nuestras pesadillas que es el atormentado Norman Bates y ese escalofrío que todos hemos sentido alguna vez cuando, mientras nos duchamos, imaginamos ver una sombra tras las cortinas.



Y sus cuentos: